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Como Medimos el Tiempo Laura Judith Flores Olague Las unidades de medición del tiempo abarcan desde lo infinitesimalmente breve hasta lo infinitamente largo. Las descripciones siguientes tratan de dar una idea de la inmensidad del espacio cronológico. Un
attosegundo (la trillonésima parte de un segundo o 10 segundos).
La duración de los eventos más fugaces que los científicos
han podido medir se expresa en attosegundos. Con la ayuda de laceres
muy complejos de alta velocidad, los investigadores han creado impulsos
de luz que tienen una duración de 250 attosegundos. Un
femtosegundo (la milbillonésima parte de un segundo o segundos).
Los átomos de las moléculas tardan de 10 a 100 femtosegundos
en completar una vibración. Aún las reacciones químicas
rápidas tardan por lo general cientos de femtosegundos en transcurrir. Un
picosegundo (la billonésima parte de un segundo o ). El más
veloz de los transistores funciona en picosegundos. El quark de fondo,
una rara partícula subatómica de los aceleradores de alta
energía, dura un picosegundo antes de iniciar su desintegración.
Un
microsegundo (la millonésima parte de un segundo o segundos).
En este lapso el haz luminoso habrá avanzado 300 metros, aproximadamente
la longitud de tres campos de fútbol. En cambio, una onda sonora
a nivel del mar apenas se habrá propagado un tercio de milímetro.
Un
milisegundo (la milésima parte de un segundo o segundos). Es
el tiempo más breve de exposición de una cámara
fotográfica común. Una mosca agita las alas una vez cada
3 milisegundos; una abeja hace lo mismo cada cinco milisegundos. Cada
año, la Luna gira alrededor de la tierra dos milisegundos más
lento debido al ensanchamiento de su órbita. Una décima de segundo. Duración del parpadeo de un ojo. El oído humano tarda este tiempo en diferenciar un eco del sonido que lo produjo. El Voyager 1, una nave espacial que se aleja del sistema solar, en este tiempo se habrá retirado del Sol dos kilómetros. Un colibrí bate sus alas siete veces. Una diapasón afinado en la nota de la, arriba del do central, vibrará cuatro veces. Un
segundo. Es lo que dura aproximadamente el latido del corazón
de una persona sana. En promedio, en EE.UU. se consumen 350 rebanadas
de pizza en un segundo. La Tierra avanza 30 kilómetros en su
rotación alrededor del Sol; éste avanza 274 kilómetros
en su desplazamiento por la galaxia. Durante este tiempo la luz de la
Luna no logra llegar a la Tierra (1.3 segundos). Un minuto. Una persona promedio pronuncia 150 palabras o lee unas 250 palabras. El corazón de una musaraña late 1,000 veces. La luz del sol tarda en llegar a la Tierra unos 8 minutos; cuando Marte se encuentra en su posición más cercana a la Tierra, la luz solar reflejada en la superficie de Marte tarda en llegarnos unos cuatro segundos. Una hora. Una célula en reproducción tarda este lapso en dividirse en dos. Una hora y 16 minutos es el tiempo promedio entre las erupciones del géiser Old Faithful en Yellowstone. La luz proveniente de Plutón, el planeta más lejano del sistema solar, tarda en llegarnos en cinco horas y 20 minutos. Un
día. Para los seres humanos es la unidad de tiempo más
natural: es lo que tarda la tierra en completar una rotación
una vez alrededor de su eje. Actualmente estimada en 23 horas, 56 minutos
y 4.1 segundos, la rotación de la tierra se hace más lenta
constantemente, debido a la atracción gravitacional de la Luna
y a otras influencias. Un
año. Es lo que tarda la tierra en girar alrededor del Sol, la
tierra gira sobre su propio eje 365.26 veces. El nivel promedio de los
océanos aumenta entre uno y 2.5 milímetros y la placa
tectónica norteamericana se desplaza unos cuatro centímetros
el oeste. La luz de Próxima Centauri, la estrella más
cercana a la Tierra, tarda 4.3 años en llegar a ésta,
aproximadamente el mismo tiempo que tardan las corrientes superficiales
del océano en circunnavegar el globo terrestre. Un
millón de años. En este lapso una nave espacial que se
desplazara a la velocidad de la luz no habrá cubierto siquiera
la mitad del trayecto a la galaxia Andrómeda, que esta de nosotros
a 2.3 millones de años luz. Es lo que tardan en apagarse las
estrellas más grandes, las súper gigantes azules, millones
de veces más brillantes que el Sol. Debido al movimiento de las
placas tectónicas de la tierra, en este tiempo San Francisco
se deslizará unos 40 kilómetros hacia el noroeste desde
su ubicación actual. |
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